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Protección fitosanitaria de la vid en septiembre: cuidados clave durante la vendimia

Septiembre es uno de los meses más esperados para quienes cultivan uva. Es el mes de la vendimia en muchas zonas vitícolas, una etapa que marca el cierre de un ciclo y el inicio de otro: la recolección del fruto y la preparación de la vid para el descanso invernal. Pero aunque los racimos ya estén listos, el trabajo en el campo no termina. En esta fase, la protección fitosanitaria de la vid sigue siendo fundamental, ya que aún pueden surgir enfermedades o plagas que comprometan la calidad de la cosecha o el estado de la planta para el próximo año.

En este artículo veremos los riesgos más comunes en este mes, los tratamientos preventivos más eficaces y los cuidados agronómicos que se deben aplicar antes, durante y después de la vendimia.

Riesgos fitosanitarios durante la vendimia

Aunque el ciclo vegetativo de la vid está llegando a su fin, en septiembre aún persisten riesgos que conviene tener bajo control:

  • Botritis cinerea (podredumbre gris): uno de los mayores enemigos en esta etapa. Ataca los racimos maduros, sobre todo si ha llovido recientemente o si hay humedad. Puede deteriorar el fruto en pocas horas y generar pérdidas importantes en calidad y producción.

  • Oídio: aunque su incidencia es mayor en primavera y verano, puede reactivarse con temperaturas suaves y humedad, sobre todo si el viñedo tiene mucha masa foliar.

  • Polilla del racimo (Lobesia botrana): sus últimas generaciones pueden aparecer en septiembre. Sus larvas perforan los racimos y los dejan expuestos a infecciones secundarias, como la botritis.

  • Moscas del vinagre (Drosophila suzukii): atraídas por la fruta madura o dañada, pueden ser vehículo de infecciones y reducir la calidad del mosto.

  • Enfermedades de madera: aunque no se manifiestan en los frutos, su presencia en la planta requiere una vigilancia constante, ya que influyen en la longevidad y productividad de la cepa.

Medidas preventivas antes de la vendimia

En las semanas previas a la recolección, es importante preparar el viñedo para que los racimos lleguen en el mejor estado posible:

  • Evitar el exceso de riego: un exceso de humedad favorece la botritis y el agrietamiento de las bayas.

  • Eliminar racimos dañados: si se detectan racimos con síntomas de enfermedad, conviene retirarlos manualmente para evitar la propagación.

  • Mantener una buena aireación: si es necesario, hacer un despunte o aclarado de hojas para facilitar la entrada de luz y aire al racimo.

  • Aplicar tratamientos autorizados: en caso de riesgo elevado de botritis u otras enfermedades, se pueden aplicar fungicidas específicos. Es imprescindible respetar el plazo de seguridad antes de la cosecha.

Durante la vendimia: cuidado del fruto y de la planta

La vendimia debe realizarse con criterios técnicos y fitosanitarios. Algunos aspectos a tener en cuenta son:

  • Evitar vendimiar con lluvia o con la uva mojada: la humedad en los racimos puede acelerar procesos de descomposición si se almacenan o transportan sin secarse.

  • Recolectar con cuidado: evitar daños mecánicos en las bayas, ya que favorecen la entrada de hongos y bacterias.

  • Eliminar uvas podridas o dañadas: tanto en campo como en bodega, la selección del fruto es clave para la calidad del vino.

  • Limpiar correctamente los útiles de recolección: las herramientas, cajas o remolques deben estar desinfectados para evitar la propagación de hongos.

Después de la vendimia: preparar la planta para el invierno

Una vez finalizada la vendimia, la vid entra en una fase de transición hacia el reposo invernal. Pero eso no significa que debamos olvidarnos del campo. De hecho, es el momento ideal para planificar el siguiente ciclo y garantizar que la planta llegue fuerte a la próxima campaña.

Entre las tareas más importantes están:

  • Aplicar cicatrizantes y desinfectantes en heridas de poda: esto evita infecciones por hongos de madera o enfermedades sistémicas.

  • Fertilización postvendimia: se pueden aplicar abonos ricos en potasio y fósforo para favorecer la acumulación de reservas en la planta.

  • Tratamientos preventivos contra enfermedades latentes: en zonas con historial de enfermedades de madera o plagas persistentes, conviene realizar tratamientos al tronco y brazos con productos autorizados.

  • Labores de limpieza del terreno: retirar hojas caídas y restos vegetales ayuda a evitar focos de infección en invierno.

Uso responsable de productos fitosanitarios

Como en cualquier otra fase del ciclo agrícola, el uso de fitosanitarios en la vid debe hacerse de forma responsable y profesional:

  • Utilizar productos registrados y autorizados para viña.

  • Respetar las dosis recomendadas y los plazos de seguridad.

  • Aplicar en condiciones climáticas adecuadas, sin viento ni temperaturas extremas.

  • Usar equipos de protección personal durante las aplicaciones.

  • Registrar las intervenciones en el cuaderno de campo.

Planificar el siguiente ciclo

Septiembre también es un buen mes para reflexionar sobre el desarrollo del cultivo y planificar mejoras. Algunos aspectos que conviene evaluar:

  • ¿Hubo problemas fitosanitarios recurrentes?

  • ¿Funcionaron bien los tratamientos aplicados?

  • ¿Se detectaron deficiencias nutricionales?

  • ¿Cómo fue la calidad y el volumen de la uva recolectada?

Responder a estas preguntas ayudará a tomar mejores decisiones en el siguiente ciclo, incluyendo cambios en el manejo, nuevas estrategias de control, o incluso mejoras en el diseño del viñedo.

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